Tu corazón es inmenso…

Ni el cuerpo perfecto ni la mente perfecta podrían ofrecerte nunca el tipo de perfección que anhelas. Lo que anhelas es el perfecto abrazo presente de este cuerpo-mente en toda su gloriosa imperfección, su dolor, su búsqueda, su lucha, su cansancio, su ausencia de respuestas – el perfecto amor que sabes que eres. Tu corazón es un inmenso espacio, amigo, y tiene la capacidad de contener hasta la más profunda de las penas sin lastimarse; puede asumir el más intenso dolor sin cerrarse. Tu verdadera fortaleza reside en no huir de lo que hay aquí. Tu verdadera naturaleza brilla esplendorosamente, siempre.

– Jeff Foster734786_958251270909742_805530829878407434_n

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Cómo olvidar situaciones o personas

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El Hombre sin Cabeza

¿Se mueve uno o se mueve el mundo?

Cuando uno anda en bicicleta…. ¿se mueve uno o el camino es el que se mueve?  …

Tenemos que olvidar lo que nos han enseñado y “ver” de nuevo …. y cuando lo hagamos encontraremos la verdadera paz mental

Douglas Harding

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Extenderse en todas las direcciones …

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A veces escuchamos que alguien dice «soy débil» o «soy fuerte» o soy así o asá. Cuando hace estas afirmaciones, la persona trata de extenderse con una idea acerca de sí misma, pero por otro lado se limita, se contrae en esa misma idea de sí misma. La principal tarea en la vida es extenderse en todas las direcciones, reconocerse en todas partes. Esto es el crecimiento. Por eso muchas veces es necesario cambiar y salir de los estrechos límites marcados por la identificación con ciertas características de nuestra personalidad para lograr el desarrollo deseado. Porque la vida requiere de la fuerza en ciertos momentos y contextos, y de la debilidad en otros, de la ternura tanto como de la dureza, de la inteligencia en ciertas cosas como de la ignorancia y torpeza en otras. Así aquellos que quieren tener un perfil muy definido y constante, estable, corren el riesgo de convertirse en máscaras de sí mismos. Por el contrario, aquellos que cultivan el arte de la flexibilidad siempre parecen nuevos, creativos, sorprendentes y ajustados a lo que cada momento requiere.
JOAN GARRIGA
Libro Vivir en el alma – Capítulo IV – Amar lo que somos.

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La necesidad de Ser especial

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Si todas las personas fueran especiales, el concepto de ser especial desaparecería, pues no habría comparaciones que hacer. Todo es vanidad.
Paradójicamente, mientras uno empieza a reconocer la verdad de esto y se mantiene alejándose de tales tendencias, se siente dentro un espacio fresco que se abre.
Hay un signo de despertar al Ser real.
Hay un sentido que emerge: Yo estoy bien como estoy en cada momento y todo está bien. No hay juicios ahora, sino una calma y un amplio reconocimiento y aceptación a la vida en todas sus infinitas y variadas expresiones.
Este reconocimiento que podemos decir que es especial, pues trae a nuestras mentes a un alineamiento con la vibración del corazón universal, comunica un sentido de unidad y un amor natural y afinidad con la totalidad de la existencia.
Cuando estamos de nuevo en nuestro estado original de unidad, hay una armonía radiando dentro de nuestro ser y así la necesidad de sobresalir como especial pierde su atractivo.
Nuestro estado natural es de paz, alegría, gozo, sabiduría y amor. Hay un gran amor, una capacidad y flexibilidad que nos habilita a cambiar nuestra perpectiva y al hacerlo, entrar en otros puntos de consciencia que incrementa nuestra capacidad de comunicarnos y entender a través de la armonía real y compasión. Reconocemos y vivimos sin esfuerzo en nuestro estado natural de afinidad y unidad como un Ser.

~ Mooji
Diciembre de 2013

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Tu herida

Las personas que te rodean son el espejo que refleja tu herida.

Quienquiera que se acerque a ti y te haga saber a dónde están tus heridas

te está haciendo un gran favor.

Esa persona está dirigiendo tu atención al lugar en el que tienes una herida

que quizá no supieses qué tenías.

 Puedes decir:

«Gracias por ser un espejo y permitirme ver mis heridas».

Miguel Ruíz

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Vichara, la indagación del Sí Mismo

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Ramana Maharshi proponía el método de la Autoindagación o Atma Vichara para alcanzar la Realidad Absoluta, la Autorealización, el Sí Mismo.
A través de este método el falso yo o ego se va perdiendo poco a poco, como las nubes en el cielo que se van con el viento y dejan ver el Sol, esplendoroso y todo luz, el Sol del Sí Mismo, lo que en realidad somos.
Así es como Ramana Maharshi consiguió alcanzar el estado de plenitud aespacial y atemporal del Sí mismo, el cual, a pesar de que está siempre con nosotros, está oculto por el entramado de pensamientos en el que nos perdemos una y otra vez, cada día de nuestras vidas. 
La autoindagación está fundamentada en la preguntada ¿quién soy yo?, enfocada siempre hacia lo más profundo de uno mismo. De esta manera es como si estuviésemos observando al ego en su fuente, un ego que queda así al descubierto y que, de tanto ser descubierto, acaba por irse para siempre.
El mismo Ramana nos explica en que consiste la autoindagación.
Pregunta: Usted dice que uno puede realizar el Sí mismo por una búsqueda de él. ¿Cuál es el carácter de esta búsqueda?
Ramana Maharshi: Usted es la mente o piensa que usted es la mente. La mente no es nada más que pensamientos. Detrás de cada pensamiento particular hay un pensamiento general, que es el «yo», es decir usted mismo. Llamemos a este «yo» el primer pensamiento. Aférrese a este pensamiento «yo» y pregúntele para encontrar qué es. Cuando esta pregunta prende con fuerza en usted, usted no puede pensar en otros pensamientos.
Pregunta: Cuando hago esto y me aferro a mí mismo, es decir, al pensamiento «yo», otros pensamientos vienen y van, pero yo me digo a mí mismo «¿Quién soy yo?» y no surge ninguna respuesta. Estar en esta condición es la práctica. ¿No es así?
R.M.: Éste es un error que las gentes cometen a menudo. Lo que acontece cuando usted hace una búsqueda seria del Sí mismo es que el pensamiento «yo» desaparece y algo proveniente de las profundidades se apodera de usted, y eso no es el «yo» que comenzó la búsqueda.
Pregunta: ¿Qué es este algo?
R.M.: Eso es el Sí mismo real, el significado de «yo». No es el ego. Es el ser supremo mismo.
Pregunta: Usted ha dicho a menudo que uno debe rechazar los otros pensamientos cuando comienza la búsqueda, pero los pensamientos son inacabables. Si se rechaza un pensamiento, viene otro y parece no haber ningún fin en absoluto.  
R.M.: Yo no digo que usted deba continuar rechazando los pensamientos. Aférrese a usted mismo, es decir, al pensamiento «yo». Cuando su interés le lleve a usted a esa única idea, los demás pensamientos serán rechazados automáticamente y se desvanecerán.
Pregunta: ¿Cómo debe comenzar esta práctica un principiante?
R.M.: La mente se sumergirá solo por medio de la indagación «¿Quién soy yo?». El pensamiento «¿Quién soy yo?», al destruir todos los otros pensamientos, finalmente se destruirá a sí mismo al igual que el palo usado para atizar la pira funeraria. Si surgen otros pensamientos uno debe, sin intentar completarlos, indagar «¿A quién surgen?». ¿Qué importa si surgen muchos pensamientos? En el momento mismo en que cada pensamiento surge, si uno indaga vigilantemente «¿A quién ha surgido?», se sabrá «A mí». Si uno indaga entonces «¿Quién soy yo?», la mente se volverá hacia su fuente [el Sí mismo] y el pensamiento que había surgido también se sumergirá. Practicando así repetidamente, el poder de la mente para morar en su fuente aumenta.
Mientras haya tendencias hacia los objetos de los sentidos en la mente, la indagación «¿Quién soy yo?» es necesaria. Tan pronto como surgen los pensamientos, uno debe aniquilarlos a todos ellos por medio de la indagación en su mismo lugar de origen.
Lo mismo que un buscador de perlas, atando una piedra a su cintura, se hunde en el mar y toma la perla que yace en el fondo, así también cada uno, sumergiéndose profundamente dentro de sí mismo con el no-apego, puede alcanzar la perla de Sí mismo. Si uno recurre ininterrumpidamente al recuerdo de su propia naturaleza real hasta que obtiene el Sí mismo, eso sólo será suficiente.
Sólo indagar «¿Quién soy yo que está en esclavitud?» y conocer la propia naturaleza real de uno  es liberación. Mantener siempre la mente fijada sólo en Sí mismo es llamado «auto-indagación» [vichara].
Pregunta: Al indagar en el origen de los pensamientos hay una percepción de «yo». Pero no me satisface.
R.M.: Completamente justo. La percepción de «yo» está asociada con una forma, quizás el cuerpo. No debe haber nada asociado con el Sí mismo puro. El Sí mismo es la realidad pura, inasociada, en cuya luz brillan el cuerpo y el ego. Al aquietarse todos los pensamientos, la consciencia pura permanece.
Justo al despertar del sueño profundo y antes de devenir consciente del mundo hay ese puro «yo, yo». Aférrese a él sin dormir o sin permitir que los pensamientos le posean. Si eso es aferrado firmemente no importa si se ve el mundo. El veedor permanece inafectado por los fenómenos.
¿Qué es el ego? Indague. El cuerpo es insenciente y no puede decir «yo». El Sí mismo es consciencia pura y no-dual. No puede decir «yo». Nadie dice «yo» en el sueño profundo. ¿Qué es el ego entonces? Es algo intermedio entre el cuerpo inerte y el Sí mismo. No tiene ningún locus standi [ningún lugar de morada]. Si es buscado se desvanece como un fantasma. Por la noche un hombre puede imaginar que hay un fantasma cerca de él debido al juego de las sombras. Si mira más de cerca descubre que el fantasma no está realmente allí, y que lo que imaginaba que era un fantasma era meramente un árbol o un poste. Si no mira más de cerca el fantasma puede aterrorizarle. Todo lo que se requiere es mirar de cerca y el fantasma se desvanece. El fantasma nunca estuvo allí. Así ocurre también con el ego. Es un lazo intangible entre el cuerpo y la consciencia pura. No es real. Mientras uno no lo mira de cerca, continúa dando problemas. Pero cuando uno lo busca, se encuentra que no existe.
Hay otra historia que ilustra esto. En las ceremonias del matrimonio hindú las fiestas a menudo se prolongan durante cinco o seis días. En una de estas ocasiones un extraño fue tomado erróneamente como el mejor hombre por los invitados de la novia y consecuentemente le trataron con especial consideración. Viendo que se le trataba con especial consideración entre los invitados de la novia, los invitados del novio consideraron que debía ser un hombre importante emparentado con la familia de la novia y por lo tanto le mostraron también especial respeto. El extraño estuvo encantando con la situación durante un tiempo. Por otra parte, él era enteramente consciente de la situación real. En una ocasión la familia del novio quiso referirse a él sobre algún punto y de esta manera preguntaron a la familia de la novia sobre él. Inmediatamente él captó el problema y se esfumó. Así ocurre con el ego. Si se le busca, desaparece. Si no se le busca, continúa dando problemas
http://devueltalser.blogspot.com.es/2012/10/autoindagacion-atma-vichara.html
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Con qué te identificas?

¿Puede algo existir aparte de lo que tú mismo estás percibiendo directamente? Todo te señala de vuelta a ti, la raíz de toda percepción. Ahora, con todo el poder que hay en ti, debes resolver este misterio. ¿Es la fuente que eres tú mismo, material o inmaterial? ¿Tiene una forma? Mientras creas que eres principalmente carne y sangre, que eres tu cuerpo y tus pensamientos, te mantendrás viajando de experiencia en experiencia, de estado en estado, pues quien o lo que crees que eres dará forma a tu experiencia. Esto puede seguir y seguir si crees que eres la mente. Pero si experimentas que la fuente, que es tu ser real, no puede ser percibido fenoménicamente, que no es un objeto — ni siquiera el más hermoso, o nada producido por la imaginación — tendrás la oportunidad de resolver este poderoso misterio y ser libre por siempre. ~ Mooji Noviembre de 2013

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El dolor …

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Cuando te resistes a tu dolor
Experimentas una segunda capa de dolor:
La de un ‘yo’ que está sintiendo dolor.

Identificarte como ‘aquel que sufre’ es realmente más doloroso que el dolor en sí.

Permite que haya dolor, sin nadie allí en el centro del mismo.
Permite que haya dolor, sin juicio ni resistencia.
Permite que haya dolor, sin historia ni futuro.
Permite que haya dolor, sin la memoria o la búsqueda del placer.

De esta forma, ¿podrías acaso llamarlo ‘dolor’?

Este es el camino para aquellos que saben que no hay camino, sino una gracia cada vez más profunda.

Jeff Foster

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¿Dónde está exactamente ese “yo” que piensas que eres?

El síndrome de la ilusiónyo

Los límites del yo son maleables, no son rígidos. Al yo se le ha comparado con una ameba que cambia su forma y sus márgenes. Un ejemplo de ello es lo que ocurre con los experimentos que utilizan una mano de goma. Si se oculta la mano izquierda de un sujeto y se acarician simultáneamente la mano izquierda y la mano de goma con un punzón o pincel, al cabo de unos minutos el sujeto siente que la mano de goma forma parte de su cuerpo. La fusión de la información táctil y visual en el cerebro crea esa ilusión.

Las memorias de todas las experiencias de la vida son muy importantes para la creación y mantenimiento del yo. Nuestra identidad es la suma de nuestros recuerdos, pero esos recuerdos se modifican por el contexto en el que se producen y, a veces, simplemente son confabulaciones. Con otras palabras: no podemos fiarnos completamente de ellos, de manera que el propio yo queda en entredicho. Por otra parte, sin un sentido del yo los recuerdos no tienen ningún sentido y, sin embargo, ese yo es un producto de nuestros recuerdos.

Personalmente pienso que existen al menos dos tipos de yo o de consciencia: una a la que llamo “consciencia egoica”, que es la consciencia normal que solemos tener en la vigilia, aunque haya también diversos niveles, y que se caracteriza por un pensamiento dualista característico de nuestra capacidad lógico-analítica. Y una segunda consciencia que llamo “consciencia límbica” que es la que nos permite acceder a una especie de “segunda realidad”, que es a la que llega el chamán, o el místico, mediante ciertas técnicas y que genera la sensación de trascendencia. La llamo consciencia límbica porque se debe a la hiperactividad de determinadas estructuras límbicas que se encuentran en la profundidad del lóbulo temporal. Su estimulación eléctrica o magnética es capaz de producir experiencias llamadas espirituales, religiosas, numinosas o de trascendencia. Ambas consciencias son antagónicas y una condición para que se produzca esta última es la anulación de la consciencia egoica, algo que conoce hace siglos la filosofía oriental.

Es de suponer que la consciencia egoica es dependiente de estructuras cerebrales filogenéticamnete más modernas, como la corteza prefrontal y la corteza cingulada anterior, mientras que la consciencia límbica supone la dependencia de estructuras más antiguas pertenecientes al cerebro emocional o sistema límbico.

En resumen: el yo, como construcción cerebral, no tiene una localización exacta en el cerebro y es posible que existan distintos tipos de yo o de consciencia. Sus límites no son fijos y tanto ciertos experimentos como la patología nos muestra su fragilidad. Llama la atención el hecho de que atribuyamos al yo la mayoría de la actividad cerebral, cuando en realidad el yo racional es una instancia tardía en comparación con el inconsciente que gobierna la inmensa mayoría de nuestra actividad cerebral al servicio de la supervivencia.

Falta conocer por qué es generado ese yo unificado por el cerebro, y cuál es su función.

Por Francisco J. Rubia

 

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